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Deseo

Deseo

El deseo sexual puede variar significativamente de unas individuos a otros. Para muchas personas la sexualidad es uno de los pilares que sustentan la relación de pareja. Cuando ambos miembros no están de acuerdo en la frecuencia de las relaciones sexuales pueden surgir conflictos que terminen afectando a la calidad del vínculo. 

Es normal que el deseo sexual se sienta más elevado al principio de la relación y que se vaya reduciendo o estabilizando a medida que avanza. Sin embargo, llegados a este punto, las necesidades de cada persona son diferentes y, si difieren en exceso, pueden generar un problema.

Esta situación puede durar años y crearse una dinámica negativa de la que resulta complicado salir. El que desea más se siente rechazado y el que es deseado se siente perseguido o agobiado. Ambos, frustrados e insatisfechos están inmersos en esa dinámica que tiende a perpetuarse en el tiempo al no saber la pareja como romperla. 

Identificar los motivos y acercar posturas resulta fundamental. 

Las diferencias en el deseo sexual pueden tener diferentes orígenes. Existen múltiples variables que deben considerarse.

  • Características personales: cada persona puede tener un nivel de deseo sexual diferente. Puede variar en función de las circunstancias, por ejemplo, en momentos de mucho estrés o malestar físico.
  • Disfunciones sexuales. Si uno de los miembros de la pareja presenta disfunciones sexuales (como dispareunia o disfunción eréctil) es normal que su interés en el sexo se vea afectado.
  • Creencias erróneas e inseguridad. Tabúes y mitos acerca de la sexualidad pueden hacer que no se disfrute plenamente y que el deseo sexual sea más bajo. Lo mismo ocurre si la persona presenta inseguridades personales o respecto a su físico.
  • Conflictos en la pareja. Cuando existen tensiones, peleas, reproches o desacuerdos en la pareja con frecuencia, la intimidad se ve afectada.
  • Distintos ritmos circadianos. Existen ligeras variaciones en el ciclo circadiano de cada persona, dando lugar que algunas sean más diurnas y otras más nocturnas, con sus consecuentes diferencias en el nivel de deseo.
  • Insatisfacción sexual. Si las relaciones sexuales no resultan satisfactorias el interés de la persona por practicarlas se reduce drásticamente.
  • Dinámica negativa. Cuando las diferencias de deseo sexual están presentes durante un largo tiempo se establece una dinámica que aleja cada vez más ambas posiciones. La persona que busca tiende a ser cada vez más insistente y quien es buscado puede generar cada vez un mayor rechazo hacia el intercambio sexual.

Para abordar las diferencias de deseo sexual en la pareja es importante:

  • Identificar los factores de fondo y buscar soluciones. 
  • Mejorar la calidad del vínculo de pareja.
  • Buscar un punto medio respecto a la frecuencia de las relaciones sexuales con el que ambos se sientan conformes, y en algunos casos mejorar el bajo deseo de alguno de los miembros.
  • Cultivar la intimidad.
  • Trabajar la asertividad.
  • Crear una nueva dinámica.

En muchos de los puntos anteriores puede ser necesaria la ayuda de un profesional.

Si te sientes u os sentís identificad@s y necesitas ayuda puedes contactar a través del 685953724 o cogiendo tu cita directamente a través de doctoralia (pincha aquí)

Asexualidad

Asexualidad

Hay muchas categorías de orientación sexual, la asexualidad es una de ellas, aunque muchos dicen que no lo es, ya que dicen que es una falta de orientación. Hay un amplio debate al respecto.

Las personas asexuales prefieren que se considere como una orientación sexual, porque no es ni una elección ni una etapa sino parte de quienes son. 

¿Qué es la asexualidad?

Como explica la psicóloga Patricia Pomatti, “el colectivo de asexuales define la asexualidad como la falta de atracción sexual por personas del mismo o distinto sexo, de manera estable en el tiempo y no como consecuencia de una enfermedad u otro impedimento. Son personas mental y físicamente sanas que dicen no sentir ninguna necesidad ni interés por mantener relaciones sexuales, lo que no quiere decir que muchos de ellos no deseen vivir en pareja, tener otro tipo de intimidad con otra persona o que no sean capaces de enamorarse”.

En 2011 fue fundada the asexual visibility and education networks (AVEN) con la intención de dar visibilidad y crear mayor aceptación hacia las personas asexuales.

La asexualidad es un tipo de orientación sexual hacia nadie, es decir, la persona asexual no siente atracción sexual por otros, pero sí que puede sentir el resto de atracciones, como por ejemplo la romántica, la intelectual, etc. Se calcula que el 1% de la población es asexual.

Aunque no se sienten atraídos sexualmente por otras personas, una parte de los asexuales ejercen la autosexualidad (se masturban y con ello quedan satisfechos y no les hace falta nadie más), ya que presentan excitación física, líbido o impulso sexual pero no hacia una persona. De hecho, los asexuales pueden llegar a disfrutar teniendo sexo pero no porque deseen a la otra persona sino por la sensación física u otras circunstancias como experimentar el placer del otro, sentirse emocionalmente cercanos a su pareja, pensar que están haciendo deporte, etc. Así muchos asexuales suelen negociar con su pareja sexual la frecuencia, las prácticas y condiciones con las que se realizará el acto sexual. Otro grupo permiten que su pareja sexual se acueste con otras personas y otros tantos prefieren no tener pareja si el otro no es asexual también.

Tipos o casos de asexualidad

Una de las creencias más comunes es que la persona asexual es célibe, que odia el sexo o que no lo practica por cuestiones morales o incluso por algún problema médico u hormonal. 

Al respecto, el psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin apunta: “La asexualidad permite diferenciar formas de atracción no sexuales como la atracción estética (por las características corporales), la sensual (formas de besar, abrazar, acariciar) y las románticas (sentimientos amorosos). También dentro de la misma asexualidad existen personas que no tienen deseo sexual y otras que sí lo tienen pero no es el motivo para unir a las personas en una relación, pueden masturbarse y tener sexo con sus parejas, sin ser la fuente principal de unión”.

La asexualidad no solo se da en estado puro, sino que también se pueden encontrar casos de asexualidad como son:

Arrománticos

No experimentan deseo sexual ni tampoco desarrollan amor romántico por otros. 

Románticos

Existe ausencia de deseo sexual pero pueden desarrollar amor romántico por otras personas. 

Amor y deseo son cosas diferentes, y no por no sentir uno automáticamente dejas de sentir el otro. 

Se divide en: 

  • Birromántica
  • Homorromántica
  • Heterorromántica

Autosexualidad

Sí experimenta sensaciones sexuales sin compartirlas con otro, como la masturbación

Demisexualidad

Se da en personas que no experimentan atracción sexual salvo en casos en que forman una fuerte conexión emocional con alguien (sentimientos de amor romántico o en una profunda amistad) y entonces pueden “activarse” y sentir atracción y deseo sexual por este otro “especial” y mantener una vida sexual activa. Se les considera un termino medio entre los asexuales y las persona que sí tienen deseo sexual. 

La demisexualidad no es celibato, ya que no es una elección ni es esperar a la persona correcta.

Gris-sexualidad

Las personas experimentan atracción sexual alguna vez, pero de bajo impulso sexual sin llegar a querer llevarlo a la práctica o en muy pocas ocasiones.

Litrorrománticos

No sienten deseo sexual pero sí atracción romántica por otras personas, con la particularidad de que no desean ser correspondidos. Es un amor platónico.

La asexualidad en consulta

Los asexuales llegan a consulta generalmente planteando una problemática de pareja. En su mayoría, asisten a terapia de pareja porque la pareja les ha dado un “ultimátum” para continuar la relación o bien porque son ellos los que desean conservar el vínculo, pero no saben cómo lidiar con el tema sexual.

En consulta, se resisten a ser catalogados con diagnósticos médicos (deseo sexual hipoactivo o trastorno por aversión al sexo), ya que plantean que ellos no sufren por su condición de asexuales. 

Estas personas definen la asexualidad como una de las tantas formas de identidad y son congruentes con su forma de sentir. Defienden las relaciones vinculares basadas en el romanticismo sin tener a lo erótico como objetivo prioritario.

Es común escuchar en los relatos de personas asexuales que su primer impulso hacia el desconocimiento de lo que les sucedía era buscar ayuda. Psicólogos, médicos y sexólogos intentan muchas veces encontrar tratamientos, estudios y terapias que reviertan la situación.

“A partir de 1980, el enfoque dado para la asexualidad hacía referencia a la depresión y asociaba la baja libido con baja autoestima. Estas investigaciones abrieron espacio para la comprensión de la asexualidad como una disfunción sexual yalgunos análisis asimilaban el desinterés por la actividad sexual como un desorden de orden biomédico y psiquiátrico”, detalla la antropóloga Giórgia Neiva, especializada en Género y Sexualidad. Y agrega: “En 2004, el psicólogo social canadiense Anthony Bogaert publicó el primer estudio sobre la asexualidad como orientación sexual no patológica. A partir de él, la asexualidad pasó a ser investigada bajo el sesgo despatologizador también en las ciencias sociales, con el objetivo de reconocerla como una cuarta orientación sexual”.

Según el sexólogo Walter Ghedin, las personas asexuales no quieren ser consideradas “enfermas” ni catalogadas con diagnósticos médicos y rechazan explicaciones psicológicas que interpretan su problema como consecuencia de traumas o mecanismos de defensa.

“Hablamos de una patología cuando la persona que consulta por la disminución del deseo sufre o le ocasiona problemas vinculares. En estos casos se busca la causa para arribar a un diagnóstico de su malestar, que entorpece su expresión erótica e influye en su estima. Esta es una gran diferencia con las personas asexuales, quienes asimilan lo que sienten como una forma de ser, por lo tanto no sufren”, explica Ghedin.

Cómo se sienten las personas asexuales

  • Incomprendidas
  • Que no encajan 
  • Mienten o hacen que sí les interesa el sexo
  • Ceden a las demandas de los demás

Esto sí es lo que deberíamos trabajar en consulta y no su falta de deseo. 

Cómo prevenir ETS en relaciones sexuales entre mujeres

Cómo prevenir ETS en relaciones sexuales entre mujeres

Seguramente has escuchado mil veces como deben protegerse contra ETS tanto las personas hetero como los chicos gays o bisexuales. Pero si eres una mujer que mantiene relaciones con mujeres la cosa cambia.  

Existe el mito de que las mujeres que mantienen relaciones con mujeres no tienen la necesidad de protegerse contra ETS porque no tienen riesgo de contagio. Pero la realidad es que el riesgo es exactamente el mismo que el de las mujeres heterosexuales, con una prevalencia de ETS que se sitúa entre el 10% y el 20%

Según un estudio realizado para la revista «Sexual Health», las ETS más frecuentes son la tricomoniasis, el virus del papiloma humano las clamidias y el herpes genital. Sin contar la candidiasis y la vaginosis bacteriana. 

Bajo la sombra del mito encontramos los resultados de un trabajo publicado en «American Journal of Public Health» donde se expone que sólo el 11 % de mujeres han usado métodos de barrera al mantener relaciones con personas de su mismo género. 

Con estos datos debemos que tener en cuenta que independientemente de tu orientación sexual, si tus fluidos entran en contacto con los de una persona infectada puedes contagiarte tú y seguir contagiando en un futuro, porque muchas de las ETS son silenciosas, es decir,  asintomáticas. 

Algunas infecciones pueden ser transmitidas por manos, dedos y roce vulvar, además de la manipulación de juguetes sexuales. Veamos entonces cómo protegernos.

Los únicos métodos para protegernos de las ETS son los de métodos barrera. Son los siguientes:

  • Barrera de látex: Son cuadrados de latex que se ponen en la vulva o el ano, para evitar el contacto con los fluidos. A la hora de protegerse de la transmisión del virus VIH, es importante tener en cuenta que el sexo oral o cunnilingus es una de las prácticas que implican mayor riesgo, mientras que éste puede aumentar con la menstruación. Si no tienes barreras de látex, puedes hacerla cortando un condón. No se debe usar el film de cocina porque es poroso, y buscamos evitar el contacto con los fluidos
  • Condones de dedos o dedales de látex, también fabricados de látex con la idea de proteger a las parejas de infecciones que se pueden contraer a través de uñas o heridas.  En especial el herpes o el VPH. En su defecto puedes usar guantes de látex. 
  • Preservativos: para los juguetes sexuales que quieras compartir con tu pareja
  • Preservativo femenino. También se puede usar en sustitución de los preservativos comunes o los dedales de latex

Eliminando los mitos y protegiéndonos de manera eficaz podemos vivir una vida sexual saludable.

Bisexualidad

Bisexualidad

-Ni todos los que tienen parejas del mismo sexo son gays o lesbianas, ni todos los que tienen una pareja del sexo opuesto son heterosexuales.-

Una persona bisexual puede sentir atracción física, sexual o emocional por alguien de su propio género o del contrario. Es alguien que tiene relaciones heterosexuales y homosexuales.

Según la activista bisexual Robyn Ochs:

“La bisexualidad es la capacidad de sentir atracción romantica, afectiva y/o sexual por personas de más de un género/sexo, no necesariamente al mismo tiempo, no necesariamente de la misma manera, no necesariamente en el mismo grado ni con la misma intensidad”

Las personas bisexuales no son mitad homo y mitad hetero. 

Según la GLAAD (alianza de gays y lesbianas contra la difamación): “ las personas bisexuales no necesariamente deben tener experiencias sexuales específicas para definirse como bisexuales; de hecho no tienen que tener ningún tipo de experiencia sexual para identificarse como bisexuales.”

Cuando se es bisexual se puede experimentar diferentes tipos de atracciones por los diferentes géneros. Por ejemplo, sentir atracción sexual por las mujeres y romántica por los hombres. A esto se le denomina orientación mixta, atracción sexual hacia un género y romántica hacia el otro. 

Se puede ser bisexual y birromántico. Como hablábamos el otro día con respecto a la asexualidad. 

¿Qué no es la bisexualidad? – Mitos sobre la bisexualidad

Existen tópicos extendidos sobre la bisexualidad que en la mayoría de los casos se alejan de la realidad y son simples mitos. Algunos de los más frecuentes son:

  • Las personas bisexuales son promiscuas. Esta afirmación es errónea, por ejemplo, porque la promiscuidad no tiene nada que ver con la atracción sexual o afectiva de las personas.
  • Los bisexuales están confundidos y por ese motivo eligen una opción de transición hacia otra sexualidad.
  • A las personas bisexuales les da igual mantener relaciones con un hombre que con una mujer. Esta frase puede llevar a juicios erróneos ya que aunque se presupone que una persona bisexual se piense atraída por ambos sexos, esto no significa que la atracción se dé con la misma intensidad.
  • Las personas bisexuales tienen más enfermedades venéreas. El riesgo de contagio de enfermedades venéreas no está supeditado a la bisexualidad, si no a las precauciones que tome la persona al realizar el acto sexual, independientemente de con quién mantengan relaciones sexuales.
  • En el fondo todos somos bisexuales. Esta afirmación es incorrecta ya que la bisexualidad es una orientación sexual, no es algo temporal. 
  • Las personas bisexuales son infieles a sus parejas. Los expertos señalan que poder sentirse atraído por un mayor número de personas, al cubrir ambos sexos, no tiene relación alguna con la fidelidad.
  • La bisexualidad no es pansexualidad, ya que las personas pansexuales se sienten atraídas por todas las identidades de género. Históricamente la bisexualidad se ha usado para referirse la atracción por hombres y mujeres. Los pansexuales pueden llegar a sentir atracción independientemente del género de la otra persona y reconocen la existencia de más de un género y que la identidad y expresión de género son flexibles y fluidas. Las fronteras son difíciles de definir. 

Bifobia 

Se dice que los bisexuales tienen que salir del armario 2 veces. Una cuando descubre que sienten atracción por alguien de su mismo sexo y otra cuando descubren que siguen sintiendo atracción por las del sexo opuesto. 

Se les invisibiliza constantemente. Uno de los términos que está relacionado con la bisexualidad es la bifobia, el rechazo hacia la comunidad bisexual desde cualquier otro colectivo porque no lo aceptan como una opción sexual. Hay dos tipos:

  • Negación bisexual: Aquellas personas o colectivos que entienden a los bisexuales como “confusos” respecto a su sexualidad o que están en transición hacia una sexualidad determinada. Para estas personas sólo existen dos sexualidades posibles: la heterosexualidad y la homosexualidad.
  • Invisibilidad o exclusión bisexual: Cuando se da esta opción, no se incluye a los bisexuales dentro del colectivo lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) por considerarlos como personas que están dentro de una fase de transición. En estos casos se intenta forzar a las personas a que acepten una sexualidad monosexual. De esta forma, se les aparta de cualquier cuestión de tolerancia o respeto que repercuta al colectivo, siendo ignorados.
Mayo: mes de la masturbación

Mayo: mes de la masturbación

Mayo es el mes de la masturbación . Esta celebración se la debemos en parte a la pediatra Joycelyn Elders, ex jefa del Cuerpo Comisionado del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos, quien en los noventa afirmó (durante la celebración del Día de las Naciones Unidas contra el SIDA) que la masturbación es parte fundamental de la sexualidad humana, por lo que debía ser incluida en los programas de educación sexual y promovida entre la gente joven para evitar embarazos y enfermedades.

Sus declaraciones tuvieron repercusiones permanentes, fue despedida de su cargo.

La empresa de juguetes sexuales «Good Vibrations» consideró que el despido era injusto y por ello, decidieron instaurar mayo como el Mes de la Masturbación e invitaron a uno mismo darse “una mano”, “un vibrador” o “algo que estimule”

Definición  

La masturbación es todo acto autoestimulatorio que tiende a producir o incrementar la satisfacción sexual (Mc Cary, 1983). Históricamente ha sido un tema tabú y lleno de mitos, incluso en el ámbito científico.

La palabra masturbación vendría del vocablo latino manus stuprare que significa “cometer estupro contra uno mismo utilizando las manos”

Un sinónimo de masturbación es onanismo, que deriva de Onán, personaje bíblico que al morir su hermano, fue obligado a copular con la viuda. Onán eyaculó fuera para no dejarla embarazada, tras lo cual, “por la pérdida de simiente y la desobediencia de la ley de Levirato”, fue castigado por Yahvé 

Aunque no se trataría de una masturbación sino de un coitus interruptus, ambos términos tendrían una connotación negativa.

Las raíces evolutivas de la masturbación provienen de la tendencia biológica normal y adaptativa a examinar, manipular, limpiar e incidentalmente estimular los órganos sexuales externos.

La autoestimulación genital es un hecho generalizado entre los mamíferos. En el ser humano, producto de su capacidad de simbolizar, el significado sexual de la masturbación está ligado a la fantasía.

Mitos

Para el médico Samuel Auguste Tissot (1758) y sus seguidores, la masturbación producía: melancolía, crisis histéricas, ceguera, impotencia, esterilidad, oligofrenias, demencias, cardiopatías (llegó a describirse un corazón del masturbador), adelgazamiento, tuberculosis y calvicie.

Durante años, han existido mitos y fantasías acerca de la masturbación como los siguientes: 

  • Es un acto que se realiza sólo en la adolescencia.
  • Las mujeres no se masturban.
  • El que se masturba se envicia.
  • Si se tiene pareja estable, es anormal masturbarse. 
  • Produce daño mental y debilidad física.
  • Produce daños en la personalidad.
  • La persona que se masturba es perversa.
  • Hace salir pelos en la palma de la mano.
  • Causa malformaciones físicas en la zona genital (se caen los testículos, crece el clítoris) 
  • Causa disfunciones sexuales (eyaculación retardada, frigidez)
  • Hace aparecer pecas en la cara y acné.
  • Produce ojeras.

Masturbación y género

Existe evidencia que tanto niños como niñas presentan aprendizajes diferentes respecto a la masturbación. Los hombres obtienen información dada por sus compañeros, en lecturas y otros medios de divulgación. En cambio las mujeres llegan a través de un autodescubrimiento y muchas veces en forma accidental. En líneas generales los niños comienzan a masturbarse antes que las niñas. La masturbación femenina ha sido más reprimida y censurada culturalmente que la masculina. 

Datos:

  • Kinsey (1953): un 92% de los varones y un 63 % de las mujeres afirmaban haberse masturbado alguna vez. Esta diferencia tiende a reducirse hasta la actualidad
  • Masters y Johnson (1966): varias mujeres describieron que los orgasmos provenientes de la masturbación eran fisiológicamente más satisfactorios que el coito, aunque este último era más satisfactorio desde el punto de vista emocional (yo diría que erótico—>mental)
  • Sorensen (1973): la frecuencia de masturbación disminuía en los hombres en períodos en que mantenían relaciones sexuales, en cambio en las mujeres aumentaba (cuanto más, más)
  • Mc Cary (1983): entre el 31 al 37% de las mujeres que nunca se habían masturbado antes del inicio de las relaciones sexuales no pudieron llegar al orgasmo durante el primer año, en contraposición al 16% de las que sí lo habían hecho

Masturbación y desarrollo 

La conducta masturbatoria está presente en ambos sexos, en todas las etapas de la vida.  Desde los 8 meses encontramos la masturbación como una conducta normal, placentera y exploratoria. Alrededor de los tres años los niños descubren las diferencias sexuales, exploran su cuerpo, el de sus padres y hermanos, así como también preguntan sobre el nacimiento de los bebés. Esta curiosidad es sana y está ligada a su despertar intelectual.

Es importante que cuando los padres se vean enfrentados a la masturbación infantil no se alarmen y que estén informados para saber cómo reaccionar, sin estimular ni rechazar la situación. El reprender o castigar a un niño por masturbarse puede acarrear culpa y vergüenza acerca de su sexualidad.

Cuando los niños presentan esta conducta en público, los padres deben abordar directamente el tema, enseñarles que es algo privado y que tiene que ver con la intimidad del cuerpo.

Durante la adolescencia es la práctica sexual más asequible y se utiliza como una vía de escape de las tensiones propias del desarrollo sexual. 

Caballero, en 1990, encontró que el 95% de los hombres se había masturbado y que para el 78,6% era una práctica actual

Kinsey, en 1948, encontró que alrededor del 25% de los hombres mayores de 60 años tienen conducta masturbatoria, incluso en aquellos que mantienen relaciones sexuales 

La conducta masturbatoria es una constante en el desarrollo humano y que en sí misma no constituye una alteración o entidad clínica psicopatológica, sino más bien un aspecto propio en el desarrollo psicosexual de la persona.

Masturbación terapéutica

La masturbación se ha utilizado como técnica terapéutica en disfunciones sexuales tanto femeninas como masculinas. 

Se utiliza para:

  • Vascularización y tonificación del pene en la disfunción eréctil
  • Observar y aprender el momento de la inevitabilidad de la eyaculación en la eyaculación precoz
  • En la recuperación de la capacidad orgásmica en víctimas de un trauma sexual
  • En la anorgasmia
  • En la permeabilización de la vagina en el vaginismo, 
  • En disfunciones del deseo y de la excitación sexual 

Masturbación  y trastornos

La masturbación excesiva o compulsiva puede ser un síntoma de trastornos psiquiátricos o psicológicos. Puede considerarse como patológica cuando se constituye la única o la mayor fuente de satisfacción y de alivio de tensión y existe un retraimiento social. Es también anormal que se realice en público cuando se tiene la capacidad de entender que es una actividad privada.

Conclusión

A pesar de los prejuicios y la desinformación, la masturbación es una forma de experimentar la sexualidad muy común y bastante generalizada, que puede acompañar a hombres y mujeres hasta sus últimos días y ser un elemento terapéutico en el abordaje de las disfunciones sexuales.

Es normal cuando se trata de una práctica íntima, privada y que no interfiere en la relación con los otros y en tener otras formas de placer. 

La masturbación es uno de los contenidos que debería incluir la educación afectivo-sexual. Evidentemente no se trata de enseñar a los adolescentes a masturbarse, ellos lo suelen descubrir por sí solos, sino de hacer que tengan una actitud positiva ante el autoerotismo, y lo consideren como una actividad que les puede ayudar a conocerse mejor, logrando una mejor aceptación de la propia sexualidad.